Al corte, ¿Cerámica o acero?

Desde hace unos años es posible encontrar tanto en grandes almacenes como en comercios especializados una amplia gama de cuchillos, navajas… con la hoja de cerámica en lugar de la tradicional de acero inoxidable.

Sus diseños y sobre todo sus colores son cada vez más atractivos, alejados de la monotonía cromática del metal. Ahora bien, ¿Son sólo una mera innovación decorativa o estos cuchillos serán los que empleemos en el futuro?

Estos cuchillos están hechos de un material denominado dióxido de zirconio, también conocido como zirconia, el mismo material que se emplea para las zirconitas, de mayor dureza que el diamante. Sin embargo, no son al 100% de cerámica, ya que poseen el suficiente metal para ser descubierto por los detectores de metales con el fin de evitar su uso como arma.

 

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Cerámica

 

Frente a los cuchillos de metal, los de cerámica tienen ciertas ventajas, por la dureza del material con el que están hechos, su capacidad de corte es mayor que la de los de acero. En segundo lugar, al ser la cerámica un material no poroso, los sabores y olores no se conservan y no se transmiten de un alimento a otro. Esta escasa porosidad contribuye también a que los cuchillos de cerámica acumulen menos suciedad. Un lavado con agua caliente es suficiente para dejarlos limpios y preparados para un nuevo uso. Por último, son mucho más ligeros y manejables que los cuchillos tradicionales. De hecho, esta característica requiere una mayor atención y destreza al manejarlos si se quieren evitar cortes.

 

Cerámica

Acero

 

No obstante, estos cuchillos también tienen ciertos inconvenientes, principalmente su mayor fragilidad. Es más fácil que se partan si se caen al suelo o se golpean, y, por otro lado, su menor versatilidad. No son adecuados para todo tipo de usos. De hecho, están desaconsejados para cortar frutas o alimentos blandos.

Por ello, los de cerámica no pueden ser un sustituto de los cuchillos de metal sino su complemento.
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