Hace unos años con el objetivo de garantizar el mantenimiento de la máxima calidad del vino en el momento de su consumo, comenzaron a investigar vitivinícolas para ampliar el conocimiento y las técnicas sobre la gestión del oxígeno en las bodegas.

 

Quedo demostrado que indudablemente el oxígeno es un elemento clave en el proceso de vinificación, influye directamente en la calidad final del vino, tintos y blancos, por lo tanto, se manifiesta la importancia de la adecuada gestión en todas las etapas de su producción, desde la recepción de la uva al embotellado.

 

#LEBASSI a conocido que se analizaron los puntos críticos de contacto del oxígeno con la uva y el producto, desde la recepción de la vendimia hasta el embotellado, su crianza,conservación, embotellado, la distribución, el transporte e incluso la llegada al punto final de consumo, unos procesos que al darse en condiciones climáticas externas muy variadas (temperatura, humedad, iluminación…) el resultado final del vino es diferente porque todas estas características  condicionan la evolución del vino.

El estudio ha sido llevado a cabo bajo un protocolo monitorizado de control de la adición de oxígeno disuelto en las fases de elaboración y embotellado, lo cuales detectaban los puntos críticos específicos del proceso y estableciendo el valor medio aceptable, esto permitirá obtener vinos con mayor intensidad aromática y frescura, a su vez podrán disminuir notablemente las dosis de sulfuroso utilizadas con la consiguiente disminución de sulfitos en los vinos.

El resultado final será la de mejores vinos con una mayor calidad aromática y garantizando una calidad excelente sensorial a la hora de proceder a su degustación.

 

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