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Lebassi te ayuda a conocerlas.

La Dureza del agua es la concentración de compuestos minerales que hay en una determinada cantidad de agua, en referencia a las sales de magnesio y el calcio que lleva. Son éstas las causantes de la dureza del agua, cuanta más cantidad de estos minerales más dura será el agua.

La Dureza total (TH, de total hardness en inglés) se mide en grados franceses, siendo 1 ºF= 10mg/l de carbonato cálcico ó 0,2 meq/l.

Es importante saber la calidad del agua que bebemos y que empleamos en la preparación de alimentos como el biberón de los bebes, en las cremas, los zumos o infusiones. Los metales y compuestos presentes en el agua irán depositándose en nuestro organismo provocando distintas enfermedades o trastornos. Tanto el agua corriente que nos llega a casa como la que compramos embotellada contiene esto minerales por eso la mejor opción para eliminarlos es el uso de agua destilada.

Por su dureza hay varios tipos de agua:

– Aguas blandas: Menos de 50 mg/l de carbonato cálcico.

– Aguas duras intermedias: Entre 50-100 mg/l de carbonato cálcico.

– Aguas duras: Entre 100 y 200 mg/l de carbonato cálcico.

– Aguas muy duras: Más de 20

La dureza del agua mide la concentración de minerales disueltos, en particular sales de calcio y de magnesio (aunque otros como el hierro, el estroncio y el manganeso también influyen en su endurecimiento, en menor medida).

Tener un agua dura influye sobre todo en el rendimiento y el mantenimiento de los electrodomésticos de limpieza, así como en el sabor del agua. Un agua descalcificada, por el contrario, reduce la cantidad de detergente necesaria, tanto en lavadoras domésticas como industriales, ya que si la dureza es excesiva se generan sales insolubles que producen espuma, haciendo que haga falta más cantidad de producto limpiador.