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¿Vitrocerámica o gas?

¿Por qué en casi todos los hogares se instalan placas vitrocerámicas o de inducción mientras que los cocineros profesionales optan mayoritariamente por el gas en sus fogones?

Elegir un tipo de placa u otro depende de multitud de factores. Veamos cuáles son las ventajas e inconvenientes de cada uno de estos elementos de cocina.

Ventajas e inconvenientes

Los modelos que funcionan con gas son un tipo de placa algo menos estéticas que las vitrocerámicas o las de inducción, pero son más eficientes para cocinar.

  • Cocinas de gas

placas

Las cocinas de gas se caracterizan por:

  1. Tardar menos en calentar los recipientes.
  2. Consumir menos energía.
  3. Permitir el uso de diferentes tipos de recipientes.

Este tipo de placas son las más adecuadas para cocinar platos más tradicionales ya que otorgan mayor sabor a los alimentos. Sin embargo, también presentan algunos inconvenientes como:

  1. La mayor dificultad de limpieza debido a los quemadores.
  2. El mayor riesgo del gas ante un despiste o un fallo.
  • Inducción

vitrocerámica

La inducción es el sistema más moderno. Por ello su coste es algo superior. Su aspecto exterior es prácticamente similar al de una placa vitrocerámica convencional. Sin embargo, su funcionamiento difiere del de estas. Las placas de inducción funcionan por medio de la generación de un campo magnético que, en contacto con un recipiente metálico, hace que este se caliente. Se calienta el recipiente, pero la placa no genera calor residual, un calor que no se aprovecha.

Al ser más eficientes permiten ahorrar energía y dinero. Asimismo, son más seguras, puesto que no nos podemos quemar si ponemos la mano encima. Además, su facilidad de limpieza y su capacidad para ser programadas son sus principales ventajas. Sin embargo, tienen en contra su elevado precio y su incompatibilidad con algunos materiales como el aluminio o el barro.

  • Vitrocerámica

vitrocerámica

vitrocerámica

Por último, planteamos la solución intermedia entre el gas y la inducción: la vitrocerámica. Se trata un tipo de placa que genera calor por medio de unas resistencias eléctricas situadas bajo el cristal vitrocerámico. Estas resistencias calientan el cristal y ésta transmite su calor al recipiente que colocamos encima.  

Diferencias y similitudes entre vitrocerámica e inducción

Entre sus ventajas frente a las de inducción cuentan con un menor coste, y con una mayor compatibilidad con los materiales de los recipientes. Conservan bien el calor residual así que podemos apargarlas y siguen guisando con el calor que queda.

Sin embargo, el calor afecta a todo lo que se coloca sobre el cristal por lo que incluso después de acabada puede quemar y cualquier cosa que se derrame puede quedar frito y adherido al cristal.

Por otro lado, las placas vitrocerámicas tardan más en calentarse y enfriarse por lo que suponen un mayor consumo de electricidad.

Por tanto, a la hora de elegir cada usuario es un mundo y deberá optar por una placa no sólo en función del presupuesto, o del diseño de su cocina, sino que deberá considerar cuál es la placa que mejor se ajuste a sus necesidades.